Tratamientos complementarios: (I) Osteopatía

 

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Iván (uno de mis ángeles de la guarda)

De nuevo con vosotros, para mi siempre es un placer.

Tal y como ya he comentado en post anteriores, la enfermedad de Parkinson es una afección muy compleja cuya sintomatología no sólo se manifiesta a nivel neuronal. Dicha enfermedad genera múltiples repercusiones y afecciones a distintos niveles: sistema muscular, respiratorio, fonatorio, digestivo, a nivel psicológico, psiquiátrico, etc.

Por ello, se requiere toda una serie de tratamientos y servicios que den respuesta a las necesidades específicas que entraña la enfermedad. Los principales tratamientos destinados a responder este tipo de necesidades específicas en las personas afectadas por la enfermedad de Parkinson son:

• Osteopatía
• Fisioterapia
• Logopedia
• Atención psicológica a los afectados y a las familias y cuidadores
• Terapia ocupacional
• Otras terapias alternativas: musicoterapia, reflexología, etc.
• Atención domiciliaria
• Ayudas técnicas

En tanto que la enfermedad de Parkinson es una afección neurogenerativa, este tipo de tratamientos deben aplicarse de manera continuada con el fin de ir dando respuestas a las distintas necesidades que le surjan al afectado a lo largo de su enfermedad. Las terapias y tratamientos puntuales no resultan por tanto eficaces.

Y deben ser tratamientos preventivos, personalizados y adaptados a las necesidades de cada afectado y coordinados con el resto de tratamientos complementarios que este recibiendo la persona afectada.

Hoy empieza una serie de posts biográficos en los que os voy a presentar a mis “ángeles de la guarda”, profesionales que desde hace años me aplican tratamientos complementarios al tratamiento neurológico de la enfermedad.  Hoy empezamos con mi osteópata, Iván Crespo, un magnífico profesional que se preocupa a fondo de sus pacientes, de su historia y perfil clínico, de su enfermedad  o dolencia, de su estado emocional, de su evolución.  Iván lleva varios años ayudándome mucho, haciendo más llevaderos los síntomas del Parkinson (tanto los motores como los no motores).  Le he pedido que nos cuente y explique su visión de tratar a un enfermo de Parkinson, en este caso a un paciente joven diagnosticado hace tres años.

A continuación os adjunto una pequeña nota que Iván ha tenido la amabilidad de redactar para todos nosotros, afectados por esta enfermedad, de una forma u otra:

“Ya hace mas de 3 años que tuve el privilegio de conocer al gran Artur Amich. Aun recuerdo la primera imagen de él sentado en el sofá de la clínica, con cara de perplejidad, de no saber qué hacía aquí exactamente, puesto  que alguien le había recomendado visitarse conmigo, porque la osteopatía le podía ayudar… pero,  ¿ayudar en qué?…

Primero de todo daremos una pequeña pincelada de qué es la osteopatía, la cual tiene una visión holística, que trata a la persona en su totalidad y utiliza  un abordaje puramente manual ayudando a la persona a encontrar y restablecer su salud.

La persona que sufre Parkinson tiene una pérdida de equilibrio biomecánico gobernado por una actitud cifótica y con una tendencia de sufrir una  inclinación lateral de su cuerpo que le hace perder su centro de gravedad. Ayudar a trabajar sobre la postura es fundamental.

La alteración de cualquier parte del cuerpo (apoyo, posición de la cabeza, vertebras, músculos, hueso, fascias, órganos, vísceras, arterias y venas) afectan sobre la verticalidad y el equilibrio. Si no se trabaja sobre ello permitimos que se vuelvan permanentes, provocando deformaciones, molestias, inflamación, fibrosis, artrosis… Nuestra fisiología responde enteramente a la ley del menor esfuerzo.

A continuación, quería explicar un pequeño ejemplo en relación a las consecuencias de un desequilibrio postural : en una postura en la que el cuerpo pierde su línea central de gravedad, el cerebro siempre va intentar preservar en la medida de lo posible el equilibrio en la cabeza, para mantener la horizontalidad de la vista y de los canales semicirculares del oído. Esto puede generar mucha tensión en la base del cráneo, entre la primera, segunda y tercera cervical (C1-C2-C3) y el occipital, afectando a las membranas intracraneales y a la esfenobasilar. Esta área es fundamental que se encuentre bien y libre, porque es el paso de todo el sistema de irrigación arterial cerebral y liberación  de sangre venosa craneal y zona muy rica en neurotransmisores (tronco cerebral). Sigue leyendo “Tratamientos complementarios: (I) Osteopatía”