Evolución de la enfermedad. Cambios emocionales (I)


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“Cuando cambias el modo en que ves las cosas, las cosas que ves cambian también” Wayne Dyer

Hola a todos,

Un post biográfico sobre algo mucho más importante que lo que yo pensaba hace meses.

En algún post anterior ya he comentado que existen un conjunto de trastornos emocionales que son frecuentes en el enfermo de Parkinson.  Son síntomas psicológicos y neuro psiquiátricos tales como la ansiedad, la depresión, el trastorno de control de impulsos, disfunción cognitiva y demencia, síntomas psicóticos, problemas en el sueño, problemas en la sexualidad, etc.  Si lo leemos otra vez y detenidamente, pensando en cada uno de los síntomas enumerados, fácilmente llegaremos todos a la conclusión que son síntomas igual o más invalidantes que los que se conocen más como son los denominados síntomas motores (temblor, postura, forma de andar etc).

Me voy a centrar en la ansiedad y la depresión. Lo voy a hacer debido a que hace unos días que me encuentro especialmente mal, con muchas dificultades para andar, con un incremento de la rigidez en todo el cuerpo que no me explico, con mayor incontinencia urinaria, con un sueño menos “reparador”, mucho más fatigado siempre y con una sensación de inestabilidad o mareo (de ir flotando mientras camino).  No sé a qué se debe este cambio ni si se va a consolidar (¡espero que no, !!!)  pero creo, y mi familia también, que tiene que mucho que ver con la mente, con mi estado emocional.

Los “libros” dicen que en una etapa inicial los pacientes pueden sufrir una reacción psicológica por padecer una enfermedad crónica, mientras que, en etapas más avanzadas, puede estar relacionada con una pérdida de ciertas células cerebrales. Por otro lado, los problemas emocionales también pueden precipitarse por factores psicosociales, tales como la valoración que hace el afectado de su estado y de los recursos personales de los que dispone para afrontar su propia situación.

Los cambios que se producen en la vida del enfermo y de sus familiares, también requieren que la persona que los padece movilice sus recursos personales para afrontar la situación. Estos cambios conllevan estrés, y si la situación estresante es demasiado intensa o dura demasiado en el tiempo, interfiriendo en la vida social, familiar, laboral y emocional de la persona, esto se puede traducir en un deterioro de salud y un empeoramiento en la calidad de vida.

Los factores personales también influyen en la capacidad de adaptación a situaciones de estrés: experiencias anteriores, el grado de vulnerabilidad genética para sufrir estrés, el tipo de personalidad, de creencias que tenga la persona, etc. Sigue leyendo “Evolución de la enfermedad. Cambios emocionales (I)”