Una cara amable del “monstruo”

grupo

De nuevo con vosotros, y últimamente de forma bastante seguida.  Supongo que debe ser consecuencia de que se va acercando el día mundial de la enfermedad y también debido a que el que os escribe ya lleva más de 5 años diagnosticado y eso parece que ya me va “consolidando” en el mundo del “monstruo”.

Pues bien, de la misma forma que en distintas ocasiones os he relatado cómo después de la tormenta viene siempre (o casi siempre) la calma o cómo después de un “Off” siempre (y que dure mucho….) aparece un “On” también quiero compartir con vosotros que hay alguna cara amable de la convivencia con el  monstruo.

Si repasamos en este mismo blog encontraremos que existe un post o artículo de fecha 23 de noviembre de 2016 (bastante antiguo) en el que os hablaba de la existencia y el rol de  las Asociaciones dedicadas al Parkinson y su importancia.

Entre otras cosas, os explicaba cuales eran normalmente sus objetivos, sus recursos, su misión y la importancia de conocerlas y, en la medida de lo posible, convertirse en socio de éstas para poder beneficiarse de determinados servicios complementarios (fisioterapia, logopedia, psicología, etc.)  generalmente no cubiertos por la Administración Pública a unos precios algo más asequibles que los precios de esos mismos servicios contratados de forma individual.  Aparte os comentaba que, además de poder optar a servicios complementarios a precios más económicos existen factores cualitativos enormemente positivos como son mantener vivo el sentido de pertenencia, la posibilidad de compartir preocupaciones y dudas con personas que están en una situación digamos que similar, mitigar o evitar situaciones de soledad y, en definitiva, tener la posibilidad de compartir el día a día con nuevos compañeros de este viaje y que en muchas ocasiones se convierten en nuevos buenos amigos.

En dicho post también comentaba la dificultad de muchos pacientes para asociarse, por desconocimiento de la existencia y ubicación de la Asociación más cercana, por la dificultad de desplazarse hasta su ubicación, porque hay personas que necesitan un determinado tiempo para asimilar el diagnóstico y compartir su situación con otras personas y porque hay personas que, por las razones que sea, no lo perciben como oportuno, conveniente o necesario.  Mi conclusión era y sigue siendo la misma, desde el máximo respeto (es obvio) a la voluntad y decisión de cada uno, sí que animo a todos los que no están aún asociados a interesarse por la asociación más cercana y como mínimo mantener una primera reunión con su Dirección para posteriormente poder valorar mejor la decisión de si asociarse o no.

Pues bien, me parece oportuno y positivo compartir con vosotros un ejemplo (la práctica) de lo que os decía (la teoría).

El pasado sábado 9 nos reunimos entre 30 y 40 personas afectadas por la enfermedad (básicamente Parkinson joven) en la casa de una de las personas que muy generosamente organizó esta reunión. También significaba, en algunos casos en los que nos conocíamos sólo a través de un chat, pasar de la realidad virtual a la realidad terrenal.  Un grupo nacido básicamente gracias a nuestra pertenencia a la Asociación Catalana de Parkinson (y en algunos casos gracias al “boca a boca”).

Efectivamente, mi opinión es que estos encuentros son positivos y se agradecen mucho.  Hemos compartido en innumerables ocasiones que la enfermedad de Parkinson es muy compleja, desconocida para la Sociedad y con el agravante que es distinta en cada persona que lo sufre con lo que es casi imposible extrapolar o comparar.  Esta complejidad, heterogeneidad también motiva que muchas veces son sintamos un poco (o bastante) incomprendidos.  Excepto cuando por el motivo que sea (reuniones quincenales en la Asociación Catalana de Parkinson, en un evento o jornada cercanos al día mundial del Parkinson) nos reunimos enfermos y otras personas afectadas (sean cuidadores o familiar directo). Podemos hablar de muchos síntomas específicos de la enfermedad, de efectos secundarios de la medicación, de miedos, de ansiedades, de tristezas y también de alegrías y nos sentimos escuchados, comprendidos y apoyados.   Es terapéutico, te vienes arriba y piensas que no estoy tan mal, que Parkinson somos todos, y vas encontrando sentido a una segunda vida que en sí misma casi no lo tiene.

Podría explicaros muchas anécdotas e historias, pero entenderéis que las mantenga en el baúl de los recuerdos de mis experiencias vitales con los que son mis actuales compañeros de viaje.

Quiero reiterar que existen muchos más aspectos positivos que negativos en el hecho de asumir la enfermedad con naturalidad y compartirla de una forma u de otra con otras personas que también estén pasando por lo mismo.  Y tanto lo digo para el enfermo o enferma como por los cuidadores o cuidadoras y como por la familia directa que convive con el paciente.  Un encuentro es o puede ser tan o más importante para el cuidador  y/o núcleo familiar que para el propio paciente.

La foto en color incluida al inicio de este post la realizó Monica.  Monica esta completando un proyecto llamado “Alone with Parkinson” (A solas con el Parkinson), proyecto fotográfico que ofrece la oportunidad de dar voz y presencia a pacientes, familias y médicos que sufren directa o indirectamente la enfermedad de Parkinson,  Adjunto link a la página web (work in progress…) del proyecto Proyecto “Alone with Parkinson” .

 

Hasta pronto

Difundiendo el Parkinson a pequeña escala, pero a gran nivel

hopeHace pocos días tuve una experiencia muy positiva que me está haciendo reflexionar sobre mis proyectos a corto y medio plazo.

Gerard Fuster, profesor del colegio Xaloc (Hospitalet del Llobregat, Barcelona) me invitó, a través de mi buen amigo Francesc Ballbé, a una tertulia que se celebró en Hospitalet con un foro de unes 15-20 personas de aproximadamente 40-60 años.

El objetivo era exponerles y compartir con ellos mi experiencia vital, mi convivencia con la enfermedad de Parkinson desde que me lo diagnosticaran hace 5 años y me partió la vida en dos y me la destrozó como un monstruo sin piedad, con la idea de generar una cierta reflexión y debate con toda la sala.

Me hizo ilusión desde el primer día que Francesc me lo planteó y me preparé una pequeña presentación que titulé “Cuando tiemblan nuestros cimientos”.  La verdad es que cuando llegó el día de la tertulia, me volvió a inundar una sensación casi olvidada, muy parecida a las que tenía cuando faltaban pocas horas para exponer alguna de las muchas presentaciones que tuve oportunidad de preparar y presentar en mi etapa profesional.  Física y mentalmente, al llegar a la sala, me sentía bien, en “On” y debería mantener su efecto un par de horas, pero cuando tenemos presión, ansiedad, o sencillamente estamos nerviosos, la medicación reduce drásticamente el poder (tanto en fuerza como en duración) de sus efectos. Les pedí empezar tan pronto pudiéramos y tuve una sensación muy agradable, muy buena, al sentir la necesidad de empezar a hablar sin necesidad de mirar ni consultar nada. Sin duda, el ambiente me inspiraba confianza y empatía visual.

Uno de los grandes cambios como consecuencia de la aparición de este monstruo despiadado, tiene que ver con la relativización que se hace de la percepción social y profesional que mi entorno directo e indirecto tiene y va a tener de mí. A principios de 2016 tuve que parar y dejarlo absolutamente todo, ya no trabajo ni podré hacerlo nunca, no reporto nada ni a nadie, no tengo que “hacer currículum”, con lo que le doy mucha menos importancia a lo que la gente piense de mí y, no hace falta decir que, sin esa tensión, uno se puede explicar mejor y sin limitaciones ni censuras autoimpuestas.

No tardaron en aparecer las dudas sobre la enfermedad (resueltas creo que en un porcentaje muy razonable) ni sobre sus impactos y consecuencias emocionales y personales (y aquí no hay “solución modelo” sino cientos de miles de experiencias individuales que no pueden compararse entre sí ni con otras):

¿Qué hubiera hecho si hubiera sabido que iba a desarrollar Parkinson antes de los 50 años?

¿qué decisiones hubiera cambiado?

¿qué les diría ahora a los jovenes ejecutivos que están girando en la rueda de los objetivos, la evaluación profesional recurrente y la promoción anual ens su organización?

¿era feliz antes del diagnóstico?

y ahora, ¿soy feliz?

¿qué siento y por qué estoy en la sala haciendo lo que estoy haciendo?

¿realmente me gusta y me motiva y por qué?

¿Qué es lo que me ayuda a poner buena cara cada día?

¿Me ha fallado algún amigo?

¿cómo lo gestiono con mi esposa?

¿y con mis dos hijos?, etc…….

En fin, muchas inquietudes, todas ellas con mucha carga emocional, a las que respondí como venía hablando, con el corazón en la mano, sin trampa ni cartón, sin rodeos, sin perderme o esconderme en las minucias, ¡¡¡expresando lo que siento y cómo lo siento!!!

A continuación, he traducido del catalán una pequeña nota que Gerard me escribió después, nota que le agradezco muchísimo por la fuerza que me insufla, porque da sentido a lo que hago, me motiva y en una simple palabra me ayuda a gestionar un poco mejor esta maldita pesadilla.

“El pasado jueves tuvimos de tertulia a Artur. Hay que decir que desde el primer momento nos cautivó, es decir, cuando nos dijo, que tenía que empezar a hablar inmediatamente debido a que en cualquier momento podía empezar a experimentar una caída de los efectos de la medicación. Sin embargo, dejó de lado las diapositivas que tenía preparadas para la conferencia para comenzar a hablar -dialogar diría- con el corazón en la mano, dando un testimonio muy valioso de cómo le ha cambiado la vida.

Todos agradecíamos que hablara sin tapujos, con naturalidad, … incluso con cierta crudeza, que es realismo. En todo momento, huyó de los tópicos que puede decir cualquier persona que se encuentra en esta situación extraordinaria. Después de todo, logró lo más difícil: que nos pusiéramos en su piel a partir del momento en que le diagnosticaron la temida enfermedad del Parkinson.

Con pelos y señales, que obedece a su estructura mental analítica, nos fue describiendo los síntomas que sufre desde entonces, tanto de orden físico como psíquico, sin suavizarlos. La ansiedad y la depresión forman parte de su día a día, con las consecuencias de visión pesimista que conllevan.

Nos sorprendió los recursos que emplea para vencer esta degradación, sobre todo mental, que puede afectar a las persones que padecen esta enfermedad. Ante la pregunta de uno de los asistentes, nos dijo que le servían las motivaciones pequeñas del día a día, como la de aquel amigo suyo neurólogo que le había asegurado que, si Artur terminaba su segundo libro, él le escribiría el prólogo. O también motivaciones de mayor alcance, como la de ver crecer a sus dos hijos, aunque él se sintiera un peso inerte para la familia.

En este sentido, después de ver un Artur luchador, salimos de la conferencia esperanzados, con un buen sabor de boca, pero no debido a que él hubiera dicho lo que todos esperábamos oír, sino porque en sus palabras se traslucía una determinación para seguir luchando.

También puso mucho énfasis en su carácter social, que le ha llevado a no recluirse dentro de su habitación, como cualquier otro en sus mismas condiciones hubiera hecho, sino a intentar seguir en contacto con mucha gente, aunque de veces les falla porque no tiene su día: está en “Off”. Tiende a disculpar, a no guardar rencores, a algunas personas que no han estado a la altura con él.

Se conmovió -es un hombre de corazón- cuando uno de los asistentes, Enric, le recomendó que se operara todo pensando en lo que hubiera pasado si su madre hubiera tenido esta oportunidad.”

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Yo me quedó con todo lo que expresa Gerard cuando dice: “En este sentido, después de ver un Artur luchador, salimos de la conferencia esperanzados, con un buen sabor de boca, pero no debido a que él hubiera dicho lo que todos esperábamos oír, sino porque en sus palabras se traslucía una determinación para seguir luchando.

Gracias Gerard, gracias Francesc, gracias a todos los tertulianos y, sobre todo, muchas gracias a todos los que me seguís por cualquiera de los medios!!. Esa fuerza es la que me ayuda para continuar.

Ojalá tenga la oportunidad de participar en muchas más tertulias similares. ¡¡A vuestra disposición para los que lo estiméis conveniente!!

Hasta muy pronto

nal

Hell? not at all….

hell
Coming soon…..!!!

Esto es sencillamente horrible, desesperante, absolutamente frustrante, no tengo palabras.

Mi rabia no es capaz de detener las lagrimas que me brotan sin cesar hasta impedirme ver lo que estoy tratando de escribir, de comunicar.  Debo estar en algo parecido al infierno, en un brutal episodio Off, escuchando a todo volumen a Bruce y siendo incapaz de remontar. Me he dormido media hora después de comer y no me puedo prácticamente mover.  He subido a la cinta y no he podido llegar a un ritmo, he tenido que dejarlo tras casi 10 minutos practicando todos los trucos y técnicas aprendidas.

Me duele y me noto hinchado el abdomen, tengo bloqueado el diafragma, estoy sudando, pero tengo frío, tengo miedo de girarme o de intentar levantarme porque me puedo marear rápidamente, me cuesta enfocar bien la vista, tiemblo, estoy asustado.

No quiero preocupar a nadie, pero sí mostrar lo brutal y despiadado de esta enfermedad. No hay comodín, ni as bajo la manga, no hay nada, nada de nada.  Esto es estar en paliativos, donde la esperanza se reduce a creer que vendrá mucho más dinero y rápido, a esperar que algo, medicamento, vacuna, células madre o lo que sea ponga interrupción o remedio definitivo a esta no vida.  Vivir así no es vivir, no se puede vivir en Off o yo al menos no sé hacerlo.  Hay que luchar, plantarle cara, reducirlo a la mínima expresión !!! Con toda el alma, con toda fuerza interior posible !!!

¿Operarme? Claro que sí !!. Hace dos días, una persona joven, me escuchó difundir esta pesadilla, hablar de mi Parkinson en una pequeña tertulia, de mi lucha, de mis miedos y de mis dudas. Me dijo, hacia el final de la sesión,  que su madre contrajo una enfermedad neurológica y letal, que perdió la voz muy muy rápido y que recuerda sólo sufrimiento, rigidez creciente, dolor, y mejor no sigo.  Si hubiera podido operarse…no lo hubiera dudado ni un instante y su recuerdo sería totalmente distinto.  Me impactó muchísimo y, desde entonces, casi no dejo de pensar en ello. Seremos lo que los demás recuerden de nosotros; quizá vale la pena pararse un instante a reflexionar sobre esto.

Ya escucho a Bruce un poco más nítido, veo que mi familia acaba de llegar, me saludan, mi hijo aparece vestido de oveja, su novia de Pitufa, mi hija se ríe mucho, mi esposa me pregunta qué estoy haciendo con los auriculares tratando de escribir con un dedo…..la rueda gira, es la maravillosa aventura de la vida. Voy a dejaros, pegarle un golpe a la mesa y tratar de levantarme.

Suena “My hometown…”, es como si el Off se alejara un poco, muy poco……

Infierno? No del todo…………..