Parkinson y disfunción sexual

foto sexual dysfunction

Después de una captura de la salida del sol de un día de este agosto (sabéis que los amaneceres y atardeceres son maravillas de la naturaleza que me encantan) ya estoy de nuevo con vosotros.

Hoy lo hago con un post para tratar otro de los impactos de esta enfermedad diríamos que menos conocidos, tanto por el hecho de realmente desconocerse por la sociedad en general como por el hecho de tratar un asunto sobre el que muchas personas aún son reacias a hablar y por tanto, a compartir (debido fundamentalmente a que la mayor parte de las personas con Parkinson tienen más de 65 años).

Hablamos del impacto del Parkinson en la vida sexual y para ello me he basado fundamentalmente en un webinar cuyo link a su versión original (en inglés) es MJFF Webinar que se publicó en septiembre de 2015 por la Michael J. Fox Foundation for Parkinson Research puesto que considero que nos puede ayudar para difundir y para compartir otra de las consecuencias de la enfermedad en el día a día de los que la padecemos.

Hablaremos de los principales impactos que esta enfermedad tan devastadora produce en nuestra vida sexual.  De los cambios que las mujeres experimentan con relación a su actividad sexual, de los cambios que experimentamos los hombres, de cómo afectan otros aspectos en nuestra vida sexual, en cómo generalmente afectan los distintos tipos de medicaciones y hablaremos de cómo se puede tratar si es que se puede tratar.

Creo que podríamos decir que la disfunción sexual (o al menos algún tipo de ella) es un problema común entre las personas que padecemos la enfermedad.  Distintos estudios sugieren que al menos un 70-80% de los pacientes experimentan alguna vez algún tipo de disfunción sexual.   A partir del estudio on line Fox Insight al que me he referido en posts anteriores y en el que participo como paciente, las disfunciones sexuales más frecuentes (con más prevalencia) son la disfunción eréctil y la disminución del deseo sexual, ambos síntomas no motores, más frecuentes incluso que la depresión.   Si bien es cierto que la gran mayoría de enfermos de Parkinson tienen una edad superior a los 65 años y ese dato natural unido con los cambios hormonales que se producen en nuestros cuerpos con el envejecimiento, hacen que la actividad sexual cambie o que ésta generalmente sea menos intensa (tanto en cantidad como en calidad).

Vamos a concentrarnos brevemente en los cambios sexuales que de forma general se producen en las mujeres que han desarrollado esta enfermedad. Luego hablaremos un poco de los cambios que se producen en los hombres y veremos que hay similitudes relevantes, derivadas del hecho que, para ambos sexos, la enfermedad rompe o debilita circuitos y terminaciones nerviosas que afectan a la facilidad de iniciar y mantener una actividad sexual y derivadas de que ciertas medicaciones producen efectos secundarios que inciden directamente en la vida sexual de una persona enferma de Parkinson.

Así, generalmente en las mujeres podríamos hablar de cambios en:

  • Deseo sexual: se produce una disminución de la libido
  • Excitación: se produce una insuficiente lubricación para el acto sexual
  • Orgasmo: se produce una dificultad (a veces imposibilidad) de alcanzarlo
  • Dolor sexual: se produce dolor en la zona pélvica durante o después del acto sexual.

Es importante resaltar que el Parkinson afecta al sistema nervioso central y al sistema nervioso autonómico, ambos implicados o involucrados en los procesos o conceptos comentados anteriormente.  Como ejemplo, el problema de la falta de efectividad de la transmisión de las ordenes desde el cerebro a otras partes del cuerpo que se produce por la falta de dopamina hace que, en ocasiones, mentalmente exista excitación sexual pero que ésta no se traduzca en una excitación genital necesaria para poder desarrollar con normalidad una relación sexual.  En el webinar se comenta que el problema mayor para las mujeres con Parkinson es el dolor, dolor que directamente afecta al deseo y obviamente a la capacidad de llegar al orgasmo.  La fatiga (cansancio metabólico o celular) también afecta de forma importante en el deseo, la excitación y por supuesto, en la capacidad de alcanzar el orgasmo.

Se ha hablado y escrito mucho de los distintos tipos de orgasmo que puede tener o tiene una mujer y las dificultades que pueden existir para llegar a ellos, y se ha hablado siempre considerando a las personas sanas.  Con esto quiero decir que si a lo ya digamos que normal le sumamos los “contras” que se derivan de los síntomas que produce esta maldita enfermedad, la dificultad se incrementa significativamente. Apatía y depresión son otros síntomas que obviamente también afectan de forma relevante al deseo sexual.

Hay que recordar que el deseo sexual está convirtiéndose en muchas ocasiones también en un problema entre la población general (mujeres (y en hombres) sanos) debido al grado de estrés y ocupación que vivimos en las sociedades desarrolladas.

Por otra parte, y en general, la medicación para esta enfermedad también influye bastante en estos cambios o problemas.

En general (siempre en general debido a que cada persona es distinta y puede no experimentar estos cambios y experimentar otros) los cambios en la vida sexual de los hombres podrían resumirse en:

  • Deseo sexual: se produce una disminución de la libido
  • Erección: se produce una dificultad de lograr y/o mantener una erección suficiente para empezar y desarrollar el acto sexual
  • Eyaculación: retraso o anticipación
  • Orgasmo: se produce una dificultad (a veces imposibilidad) de alcanzarlo

Como ya se ha comentado anteriormente, existen bastantes similitudes entre los cambios que se producen en ambos sexos, entre las que destacan una disminución del deseo sexual y dificultades para alcanzar el orgasmo (incluso se podría decir que también se solapan los problemas derivados del dolor). La particularidad más importante en los hombres es la dificultad de lograr y/o mantener una erección suficiente para empezar y desarrollar el acto sexual.

Según estudios realizados (en USA), la mitad de la población masculina con más de 60 años (que no tienen Parkinson) también tiene problemas con la erección derivados de la edad y derivados de otros factores como obesidad, colesterol, diabetes, presión sanguínea alta, factores cardiovasculares etc. El porcentaje se eleva considerablemente cuando se analiza la población con Parkinson. Con las mujeres también algo ocurre similar, en población mayor de 60 años sin esta enfermedad también hay problemas con el deseo sexual derivados de la edad en sí misma o de otros factores como los cambios hormonales que aparecen con la menopausia.

En cuanto a los distintos medicamentos (marcas) existentes para tratar la falta de erección masculina, se comenta que en general suelen ser seguros y eficaces, pero también se comenta que puede haber efectos secundarios y lo de siempre, que cada persona puede tener una respuesta distinta y que únicamente deben tomarse bajo prescripción médica del neurólogo y del urólogo.  Hablan del cortocircuito que tenemos los enfermos de Parkinson entre nuestro cerebro y los genitales y como ello puede provocar una falta de eficacia de determinados medicamentos relacionados con los problemas de erección. Es una problemática que debe comentarse con los especialistas (neurólogos, urólogos, ginecólogos).

Otro apartado trata de los efectos de determinada medicación y cita los impactos en el deseo sexual que produce el tratamiento de la depresión (reducción del deseo) y habla de los efectos que pueden tener los agonistas dopaminérgicos (en este caso incremento del deseo).  Uno de los posibles efectos secundarios de los citados agonistas es que pueden presentarse síntomas de trastornos del control de impulsos incluyendo aumento de la libido y una hipersexualidad (frecuencia muy elevada de realización del acto sexual o aparición repentina de una necesidad de realizarlo de forma inmediata/urgente).

Es un tema muy serio que, si no se trata adecuadamente, puede afectar muy seriamente a la calidad de vida de la persona, a sus relaciones con la pareja, a sus relaciones sociales en general, etc; hay que estar muy atento a si presentan trastornos del control de los impulsos (aparte de hipersexualidad pueden aparecer otros como por ejemplo la ludopatía) y en su caso ponerlo de inmediato en conocimiento del neurólogo para que analice si se debe considerar una reducción de la dosis o incluso en determinados casos la interrupción escalonada del tratamiento.

Hay otros síntomas o aspectos derivados o asociados a la enfermedad de Parkinson que impactan o pueden impactar a la vida sexual de los pacientes, entre los que cabría enumerar los siguientes:

  • Síntomas motores (rigidez, lentitud para realizar cualquier movimiento, temblores) pueden dificultar la intimidad y la relación sexual en sí misma.
  • La ausencia de expresión facial (“cara de póker”) y las dificultades en el habla pueden afectar al adecuado intercambio de cariño.
  • Los trastornos del sueño y la fatiga pueden afectar también al deseo y a la calidad de la relación sexual.
  • el impacto del Parkinson en la imagen corporal, la confianza en uno mismo y en las relaciones en general, puede afectar a la vida sexual de los pacientes.

Es muy importante monitorizar todos estos efectos o impactos y hablarlos con el especialista en las visitas de control que tenemos dado que afortunadamente para la práctica totalidad de estos hay algún tipo de tratamiento.

En relación con qué tipo de tratamientos pueden ayudar a tratar los efectos del Parkinson en la vida sexual, cabría enumerar los siguientes:

  • ayuda de especialistas; terapia psiquiátrica o psicológica, terapia relacional, terapias de ayuda y orientación en el comportamiento y conducta.
  • Medicamentos: de posología oral, tópica o mediante inyecciones
  • Terapias que incluyen el ejercicio físico (como por ejemplo determinada gimnasia del suelo pélvico para tratar el dolor en la mujer)
  • Cirugía

Lo más importante es que hay tratamientos, tienen sus pros y sus contras, pero hay tratamientos.  Como siempre, dichos tratamientos deben prescribirse de forma individualizada debido a que cada paciente puede reaccionar de una forma distinta, y siempre deben analizarse y decidirse juntamente con el neurólogo o especialista que nos supervisa.  Nadie está sólo, hay tratamientos y lo más importante es no quedarse el problema para uno mismo y explicarlo y compartirlo siempre con el especialista para que nos ayuden a encontrar la mejor solución para cada uno.

En el webinar también se habla de ciertas tácticas no farmacológicas que pueden ayudarnos a mitigar los efectos negativos que tiene la enfermedad en nuestra vida sexual.

  • Considerando que la enfermedad normalmente hace que la fatiga vaya en aumento según avanza el día, parece que puede ayudar escoger bien el momento para la actividad sexual y en este punto, la intimidad y posterior actividad podría ser mejor durante las mañanas.
  • Comunicación entre la pareja; ser honesto sobre los problemas y miedos que cada uno tiene o percibe y luchar conjuntamente para superarlos.
  • Hablar con un profesional; hablar con un urólogo o con un ginecólogo que nos puedan ayudar. En este caso es importante que el otro miembro de la pareja también asista a las sesiones que se realicen con el profesional.

Hay que perder los miedos y abrirse.  Tenemos la suerte de que hay profesionales que nos pueden escuchar y ayudar y pienso que no debemos renunciar a ello.

En mi opinión hay una diferencia muy importante en los efectos que la enfermedad pueda tener en función de la edad del enfermo.  Es importante para parejas cuya edad supere los 65 años, pero es obvio que la importancia para los enfermos y parejas jóvenes lo es mucho más.

Y me gustaría recordar o reiterar que en los casos (la mayoría) en los que nuestra pareja no tiene esta enfermedad hay que tener siempre presente que esta persona normalmente se encuentra bien de salud y le puede ser difícil entender que la mayor parte de las ocasiones tengamos un problema o tengamos otro (a veces fatiga, otras veces dolor, otros mareos o náuseas, otros problemas graves con el movimiento).

Significa ello que es necesaria muchísima confianza y muchísima comunicación para tratar de poner encima de la mesa lo mejor posible las expectativas de cada uno y las posibilidades y analizar la diferencia o gap entre ambas para luego analizarla y decidir cómo tratarla y superarla.

Y siempre, siempre con mucho humor y actitud positiva!!!

Hasta pronto amigos

 


Sexual Dysfunction and Parkinson’s disease

This post try to summarize the main aspects shared and discussed in the webinar linked above.  You can see this video (one hour duration) in English and have more detailed information.

Kind regards

 

 

 

 

 

6 respuestas a “Parkinson y disfunción sexual

  1. Buenas tardes,

    Soy un enfermo de Parkinson diagnosticado desde noviembre de 2017.

    He leído algunas secciones de su libro, y me gustaría poder reunirme con usted, para comentar un poco de este tema que parece tenemos en común, tal vez aprovechando algún evento suyo.

    Remito mis mejores deseos de bienestar y le felicito por su arduo trabajo que como ves ayuda a otras personas como yo con esta enfermedad.

    Antonio

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